Sobre nuestro experto

Bebo extractores betsy tavoada

¡Gracias por llegar hasta aquí!

Mi nombre es Betsy Margoth y soy MAMÁ, asesora de lactancia materna, Fundadora y CEO de Bebo Extractores.

Nada de lo que estás viendo sería posible sin ustedes.

5 años ya trabajando e innovando para ayudarte en esta etapa tan hermosa como es la lactancia materna. Mi pasión

Todo empezó cuando nació mi hijo Stefano, y con el llegaron muchas dudas y miedos, en especial sobre mi etapa de lactancia, buscar información en las redes se volvió uno de mis pasatiempos, y casi siempre no respondían mis  dudas, a veces nacían otras.

Por ello decidí tomar un curso en España completísimo y de muy alto nivel, donde pude adquirir los conocimientos necesarios para volverme una asesora en lactancia materna.

Ya finalizada mi formación me pongo a disposición para no solo responder mis dudas, si no ayudar a otras  mamás que al igual que yo tenían muchas dudas, y facilitar su camino por esta etapa tan especial.

acompañamenos en los siguientes videos.

Las preguntas mas frecuentes

¿ Es Normal que Tenga poca leche?

Muchas madres expresan preocupación y dudas respecto a si tendrán suficiente leche para alimentar a sus hijos. Pero ahora sabemos que, salvo situaciones excepcionales, las madres producen la cantidad exacta de leche que necesitan sus bebés si el agarre es correcto y la lactancia es a demanda. Cuando una madre cree que tiene poca leche, lo habitual es que se trate de alguno de los siguientes casos:

  • La posición del niño o el agarre del pecho no es adecuado (ver documento de recomendaciones). Hay leche, pero el bebé no la puede obtener. A la larga, como el bebé no vacía bien las mamas, éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé. Suele haber dolor al mamar o grietas. Es conveniente corregir la posición y/o el agarre.
  • Si el bebé apoya su cabeza en el codo de su madre, la madre se ve obligada a desplazar el pecho unos centímetros para que el bebé pueda agarrarlo. Aunque la succión sea potente, el bebé tirará del pezón y le será más difícil obtener la leche con cada succión. Suele haber dolor y/o grietas en la base de los pezones.
  • Si el bebé no abre completamente la boca para abarcar con ella gran parte de la areola y el pezón o tiene un frenillo lingual corto, hará succiones poco eficaces con lo que estará mucho tiempo succionando porque obtiene solo la leche del principio y no se queda satisfecho. La madre se queja de dolor o grietas en la punta del pezón.

Lo ideal es que alguien experto en lactancia (el pediatra, la matrona, la enfermera del centro de salud o algún grupo de apoyo, ver listado) evalúe la toma y ayude a corregir la postura si no es la adecuada.

  • El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de la toma. En estos casos, en los que el bebé no mama a demanda, le será difícil tomar toda la leche que necesita.
  • Hay leche pero la madre no se nota «la subida» y duda de que tenga suficiente. Las primeras 48 horas el bebé se alimenta del calostro de su madre, pero casi ninguna madre lo ve salir del pecho incluso apretándoselo. Por otro lado, tras la subida, muy pocas madres notan que la leche sale a chorro o que mojan los empapadores y sin embargo, la mayoría producen la leche que su bebé necesita. A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se está alimentando correctamente.
  • A medida que va creciendo, el niño tarda menos en hacer las tomas y extrae la leche más eficazmente. Como el cambio se produce bruscamente, muchas madres creen que no se alimenta adecuadamente o que deja el pecho tan pronto porque tienen menos leche. Si el niño está tranquilo y feliz y moja mas de 5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita.
  • El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche. Ver «baches de lactancia».

Recomendaciones:

  • Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que él quiera. Es conveniente ofrecerle el pecho cuando «busque», gruña o se chupe los dedos, sin esperar a que llore de hambre.
  • El bebé se coge bien al pecho cuando abarca el pezón más un buen bocado de areola con la boca. De ese modo vacía bien el pecho.
  • Es importante que mame todo el tiempo que quiera del mismo pecho, porque la leche del final tiene más grasa (más calorías). Si quiere más, se le puede ofrecer el otro pecho después.
  • Si mama a menudo (mínimo 8 veces al día), la estimulación de la piel del pecho asegura el funcionamiento de las hormonas de la lactancia, especialmente durante las primeras semanas.
  • Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. Si le ofrece el pecho a su hijo siempre que lo desee, aunque no sea por hambre, no se equivocará.
  • El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé para fabricar leche. Si se le pone el chupete, le quita el estímulo al pecho y fabricará menos leche. Si además el bebé es muy pequeño, puede confundir la forma de cogerse al pecho.
  • Puede resultar útil emplear un sacaleches para vaciar mejor los pechos y estimularles a que fabriquen más leche.
  • Si el bebé está contento, duerme tranquilo 1-2 horas seguidas y no parece enfermo, toma suficiente leche. Si el bebé moja menos de 5 pañales al día (con los pañales superabsorbentes es más difícil de valorar) o la orina es muy concentrada, es posible que esté tomando poca leche y sería conveniente consultar con un experto en lactancia.

En general se recomienda que los lactantes que reciben alimentación complementaria tomen alrededor de medio litro de leche al día, pero es sólo eso, una norma general y por supuesto nada estricta. Se trata de ofrecer productos lácteos para llegar a esa cantidad de forma aproximada. No es una regla matemática, hay niños y niñas que toman más cantidad y otros que toman menos y todos están sanos.

Cada niño es diferente. Lo mejor es ofrecer al bebé el pecho durante el primer año unas 4 o 5 veces como mínimo, mejor antes de cada toma de purés o papillas; después del primer año puede hacerlo cuando quiera después de las comidas o entre comidas; de esta forma el bebé no precisa de otra fuente de leche, siempre que haga esas 4 o 5 tomas de pecho al día.

Existen otros alimentos, independiente de la leche, que aportan calcio en la dieta de los niños. A partir del primer año, si el niño quiere, puede tomar otro derivados de la leche como yogures o diferentes tipos de queso.

La vuelta al trabajo supone una dificultad pero no un impedimento para continuar con la alimentación al pecho. Existen diferentes posibilidades para que las madres que tienen que incorporarse al trabajo puedan continuar con la lactancia. Se puede optar por una o varias de ellas. Algunas opciones son:

  • Acumular las horas del permiso laboral (1h en medio de la jornada laboral o ½ hora al principio o al final de la jornada, hasta los 9 meses) y sumarlas a la baja maternal.
  • Solicitar una reducción de jornada, con reducción del salario o una excedencia del puesto de trabajo, sin remuneración, durante unos meses para poder estar más tiempo con el bebé.
  • Llevar al bebé al lugar de trabajo durante toda la jornada laboral (esto es posible en algunos trabajos como el comercio, la limpieza doméstica, etc.) o sólo para amamantarlo, si se puede contar con una persona que se ocupe de traer y llevar al bebé.
  • Si no hay mucha distancia entre el lugar de trabajo y el lugar donde está el bebé, salir a darle el pecho durante la hora de lactancia o los descansos
  • Extraer la leche, en casa o en el lugar de trabajo, con un sacaleches (los eléctricos son más rápidos) para que el cuidador se la ofrezca al bebé cuando la madre esté trabajando.
  • Unas semanas antes de incorporarse al trabajo, conviene familiarizar a la persona que se vaya a encargar de cuidar al bebé con el manejo de la leche materna y la forma de administrarla (vasito, cuchara,..)
  • Mantener tomas de pecho frecuentes, a demanda, cuando la madre esté en casa con el bebé (fines de semana, durante la noche,..) y ofrecer otros alimentos apropiados para su edad, cuando la madre esté fuera (por ejemplo, en niños mayores de 6 meses: purés de verduras o fruta).
  • Si la madre le ofrece el pecho al bebé inmediatamente antes de salir de casa e inmediatamente al volver, es posible que solo necesite una o dos tomas de leche u otros alimentos (según la edad) durante su ausencia. Muchos bebés, cuando la madre no está, son capaces de pasar varias horas sin comer, algunos duermen prolongadamente en ausencia de la madre para pedir mucho más a menudo cuando regresa.

Para evitar que el estrés laboral afecte a la producción de leche, la madre debe descansar cuando pueda y relegar en su pareja o familiares otros aspectos relativos al cuidado del niño y del hogar para que no acumule demasiado cansancio por el trabajo y el hecho de estar amamantando al bebé.

Conviene buscar apoyo e información en madres con experiencia (grupos de apoyo), representantes sindicales y administración (Información sobre derechos laborales).

El patrón de duración de lactancia en los humanos hasta hace menos de 100 años, ha sido de 3 a 4 años con variaciones entre el año y los 7 o más años. Todavía hay sociedades y culturas en las que la lactancia prolongada es lo normal. En la actualidad la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan mantener la lactancia hasta los dos años o más, en todos los países del mundo.

  • El amamantamiento es un acto personal entre madres e hijos.
  • La leche de la madre de la propia especie, siempre es mucho mejor que la de un animal de otra especie.
  • En el primer año se recomienda ofrecer el pecho antes de las comidas.
  • Los niños que maman por encima del año siguen obteniendo una cantidad sustanciosa de calorías y micronutrientes (hierro, calcio, vitaminas) de la leche que toman de sus madres (en ocasiones, por encima del 50% de las necesidades diarias).
  • Después del primer año y por lo menos hasta el segundo, es recomendable que el niño realice al menos 4 tomas de pecho al día, antes o después de las comidas, por la noche, etc. En esta etapa muchos niños maman como postre y cuando están enfermos, es lo único que comen.

Cuando la madre desee destetar a su bebé debe hacerlo con delicadeza y paulatinamente. Dejarle llorar o irse de viaje son soluciones crueles y desconsideradas hacia él. Se puede dulcificar el proceso de varias maneras:

  • Posponer el pecho o darlo con condiciones (cuando termines la comida, cuando vayas a dormir, sólo en casa, o sólo en …) para ir disminuyendo el número de veces que mama.
  • Cuando insista y «no sea el momento elegido», conviene proporcionarle otro tipo de consuelo: jugar, hacer un puzzle, leer un cuento, hacernos cosquillas, cantar, jugar al escondite, guardar los muñecos, etc.
  • Hablar con el niño, darle alguna explicación de por qué «ahora no se puede» (mamá está cansada, ya comes bocadillos y con tenedor,…). Los niños son mucho más comprensivos de lo que se espera si perciben en sus padres un verdadero deseo de comunicarse y de compartir.
  • Darle muestras de cariño continuamente (no sólo se ama dando el pecho).

Los niños no llegan a ser más o menos independientes según el alimento que hayan tomado sino el modo en que se les ha dado éste (condicional o incondicional). En realidad no depende del tipo de alimentación sino del estilo de crianza.

La forma del pezón no suele representar un problema para la lactancia, aunque a veces se necesita ayuda durante los primeros días para que el bebé se agarre al pecho.

En la mayoría de las ocasiones se trata de pezones planos pero elásticos, que pueden estirarse al agarrarlos con los dedos y tirar un poco hacia afuera. Normalmente, estos casos se resuelven poco a poco y no plantean dificultades para la lactancia. Conviene explicar a la madre que tiene que esperar a que el bebé abra mucho la boca y agarre así un buen «mordisco» de pecho. De esta forma, al iniciar la succión el bebé crea un vacío y el pezón va saliendo poco a poco. En ocasiones se aconseja el uso de una pezonera, aunque después puede ser difícil retirarla y que el niño se agarre directamente al pecho. También se han diseñado dispositivos para sacar el pezón, por medio del vacío, que pueden utilizarse en algunos casos.

Cuando se trata de un pezón invertido «verdadero», no protráctil (al apretar alrededor de la aréola se hunde hacia dentro del pecho y no puede estirarse), es más difícil conseguir que el niño se agarre bien, pero no imposible. Se puede probar a utilizar pezonera los primeros días. En algunos casos se consigue que el bebé aprenda a agarrarse y vaya formando algo de pezón, pero en otros la lactancia no es posible directamente al pecho y es necesario recurrir al sacaleches para vaciar los pechos y ofrecerle después la leche extraída al bebé por el método que se prefiera.

Tiempo de almacenamiento

La leche materna tiene propiedades antibacterianas que permiten su almacenamiento por periodos prolongados de tiempo, en determinadas condiciones.

  • Calostro: a temperatura ambiente (27-32 ºC) 12 horas.
  • Leche madura:
    • A temperatura ambiente
      • 15ºC: 24 horas.
      • 19-22 ºC: 10 horas.
      • 25 ºC: 4 a 6 horas.
      • 30-38ªC: 4 horas
    • Refrigerada (en nevera) entre 0 y 4 ºC: 8 días. Cuanto más estable sea la temperatura, mejor se conservará la leche, por lo que no se debe poner la leche  en la puerta del frigorifico.
    • Congelada:
      • En un congelador dentro de la misma nevera: 2 semanas.
      • En un congelador que es parte de la nevera pero con puertas separadas (tipo combi): 3-4 meses (porque la temperatura varía cuando la puerta se abre con cierta frecuencia).
      • En un congelador separado, tipo comercial, con temperatura constante de -19 ºC: 6 meses o más.

Aunque las sustancias protectoras de la leche materna evitan el crecimiento bacteriano, cuantas más bacterias desaparecen, más defensas se gastan de la leche, por eso, lo ideal es enfriar rápidamente la leche extraída (en un recipiente con agua fría) y después congelarla lo antes posible. Si se realiza la extracción en casa y la leche no se va a utilizar ese mismo día, lo mejor es  congelarla. Si se realiza la extracción fuera de casa, hay que conservarla en una neverita portátil con frigolines y congelarla en cuanto se llegue a casa.

Tipos de envase

La leche materna extraída debe almacenarse siempre en envases destinados para uso alimentario. Los mejores envases para congelación son los de VIDRIO (ENVASES BEBO), ya que los de plástico pueden contener sustancias con efectos adversos para la salud (ftalatos y bisfenol A).

Si utilizas bolsas de plástico almacénalas bien cerradas, dentro de un recipiente rígido, dentro de la nevera, para evitar pinchazos que supondrían pérdidas o contaminación.

Limpieza de los envases

Antes de su utilización, hay que limpiar bien los recipientes con agua caliente y jabón, aclarándolos a continuación y dejándolos secar al aire. También puede utilizarse el lavavajillas, pero no es necesario esterilizarlos.

Cómo descongelar y calentar la leche extraída

La leche se puede descongelar sumergiendo el recipiente en otro con agua caliente, mejor que calentándola directamente. Es preferible no utilizar el microondas porque el calentamiento es irregular y pueden producirse quemaduras. Una vez calentada, conviene agitarla antes de probar la temperatura.

La leche descongelada se puede guardar en la nevera 24 horas pero no se debe volver a congelar. Es preferible descongelar pequeñas cantidades, las  que se vayan a utilizar inmediatamente,  para evitar pérdidas de nutrientes y de factores de defensa.  La leche que haya probado el bebé no se debe almacenar de nuevo.

Olor rancio

Algunas madres pueden notar que su leche tiene un olor rancio al descongelarla. Esto se debe a la acción de una sustancia que se encuentra en la leche, llamada lipasa. El enfriamiento rápido y la congelación posterior evita el enranciamiento en muchas ocasiones. Si aún así, tiene olor a rancio, para prevenirlo, se puede escaldar la leche (calentar hasta observar que se empiezan a formar burbujas o una ligera espuma en los bordes del recipiente) y luego dejar enfriar y congelar. Una vez que tiene olor rancio no se puede hacer nada para eliminarlo. La leche rancia no es perjudicial para el bebé, que puede tomarla si le gusta, aunque la mayoría la rechazan por su sabor.

Si tiene que volver a trabajar en 3 o 4 semanas, empiece a extraerse la leche antes. Si sabe que a fin de cuentas tendrá que volver a trabajar, empiece a extraerse la leche enseguida para acumular su reserva en el congelador. Recuerde, la leche materna dura de 6 a 12 meses en el congelador. Fíjese si tiene síntomas de exceso de producción. Si tiene síntomas después de estar sacándose la leche por un tiempo, siga las instrucciones para reducir un poco su producción de leche.

USE EL SACALECHES POR MÁS TIEMPO.

Si normalmente usa el sacaleches por 10 minutos, úselo por 15 o 20 minutos durante varias sesiones. Aunque no vea más leche de inmediato, el tiempo adicional estimulará los pechos para aumentar la producción.

PRUEBE EL MÉTODO DE SUPEREXTRACCIÓN.

Use el sacaleches por 10 minutos, masajee los dos pechos y espere unos minutos, luego use el sacaleches por 10 minutos más, masajee los dos pechos y espere unos minutos, luego use el sacaleches por 10 minutos más.

USE EL SACALECHES MÁS.

Añada otra sesión con el sacaleches: o justo antes de acostarse, o a primera hora al despertarse.

DUERME MÁS.

Su cuerpo necesita descansar para producir leche. Siempre que pueda, asegúrese de descansar bien por la noche y de tomar la siesta los fines de semana.